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miércoles, 27 de enero de 2016

Un poco de almacenaje (Auriculares)

Que levante la mano el que no tenga una diversa colección de cascos/auriculares en su casa. En su día ya comenté por el blog justo aquí mi método para almacenar los auriculares y poder tenerlos a mano a la vez que conseguía que no se enredasen entre ellos. Los que vienen gratis cuando compras un móvil; los que compras porque se te habían perdido los anteriores y al final encuentras los anteriores y los sumas a estos nuevos; los que te dan de regalo en los medios de transporte; los que sólo consigues que funcionen a dúo en contadas ocasiones pero oye, te da pena tirarlos; etc. Al final te haces con una colección de auriculares que a duras penas puedes abandonar en un cajón para cabrearte cada vez que necesites unos porque tardas entre media hora y tres cuartos en desenredarlos. Después de eso ya hasta te da pereza escuchar música… Como método y si conseguís conservar la costumbre de dejarlos en su sitio una vez los hayáis usado y no los necesitéis, debo decir que funciona a la perfección. Ahora bien, ¿qué pasa con los llamados auriculares de diadema? Hablo de esos auriculares que van unidos a una especie de diadema que se coloca en la cabeza y que evidentemente no se pueden guardar con este método. Fácil, hoy voy hablaros de cómo colocaba yo en mi antigua casa -y cómo probablemente colocaré en mi casa del pueblo- los cascos de diadema. 

En la actualidad tengo siete auriculares de diadema, aunque tan sólo dos han sido comprados: unos son bluetooth para el gym y otros con cable. De los demás unos me los regalaron comprando otra cosa, dos los gané en dos sorteos (de yogures y de galletas, los de Tuc, ¿recordáis?) y los demás me los regalaron porque nunca viene mal tener unos cascos, especialmente a mí que me encanta escuchar música a toda leche y silenciar las guitarras en la medida de lo posible. En fin, que tenía demasiados cascos y también ocupaban demasiado espacio como para dejarlos en casi cualquier lado. La solución fue simple, seguramente la misma que os estéis planteando vosotros y aunque mi idea original era algo más trabajada, como estaba viviendo en una casa en la que sabía que no estaría demasiado tiempo, simplemente los colgué en la pared. De nuevo y como explico que sucede con los auriculares de oreja, es muy práctico si una vez hayas terminado de escuchar música los dejas en su sitio. No se enredan los cables, no se golpean, no ocupan sitio en cajones, mesas, estanterías o donde sea que tengas pensado ponerlos y además con esta solución en concreto, no hace falta taladrar la pared. La mayoría de los auriculares de este tipo que he visto colgados en las paredes llevan al menos un par de tacos (si no son cuatro) taladrados en la pared para sujetarse. Si estamos hablando de, en mi caso, siete auriculares, a cuatro taladros en la pared cada uno (ponedle dos para tirar por lo bajo) serían catorce agujeros en la pared, lo que equivale a un colador de tamaño medio. o.O En mi opinión unos cascos no pesan tanto como para necesitar un par de tacos, así que compré unos colgadores que me parecieron originales -son de Ikea- y probé a colgarlos con “cuelgafácil”, que apenas dejan marcas, a ver si aguantaban. 

Juzgad vosotros mismos:



Los auriculares de Tuc me tocaron después de haber organizado la pared, pero como había dejado sitio y además podía ir en cualquier momento a Ikea a comprar otro colgador, simplemente fui, elegí el color que más me gustaba y lo coloqué. Podéis usar cualquier tipo de percha, no tienen por qué ser de Ikea ni mucho menos, yo elegí estos en concreto porque me parecieron muy originales. Con que os gusten y no sean de taladro (si no queréis taladrar la pared como era mi caso) cualquiera sirve. No se caen, ni se mueven apenas y para llegar a tirarlos tendrías que forzarlos bastante. Luego en cada uno está la forma de colocarlos en la pared. A mí me daba un poco igual porque tarde o temprano iba a tener que quitarlos, así que puse tres, luego otros tres debajo y luego puse un par más ya justo entre los tres, en los huecos. Podéis ponerlos en fila uno debajo de otro si por ejemplo tenéis una viga en la habitación, podéis ponerlos salteados… La solución de almacenaje es bastante mejor que la que tenía antes.

Antes...

Incluso comencé a hacer un dibujo de un monstruo tocando el violín y que expulsaba corazones en vez de notas musicales cuando tocaba (muy cursi, sí, pero pegaba bastante con el tema). Lo malo es que me mudé antes de poder terminarlo y se quedó a medias. Una pena, me habría gustado enseñaros esta pared terminada. Y bueno, como veis en las fotos, tampoco es un método exclusivo para colgar auriculares, si sois personas con una amplia colección de gorros, gorras, camisetas de fútbol o cualquier otra cosa que no pese mucho, pero que sí ocupe espacio y nos os importa (o incluso queréis) que se vea, siempre podéis probar a colgarlo y ver qué tal os queda. 


Si alguien se anima a probarlo, que me cuente el resultado. :)

martes, 11 de agosto de 2015

Un poco de almacenaje (cortina)

¿Habéis visto ese anuncio en el que unas luces de neón (que son en realidad tus preocupaciones expuestas de una manera física) no te dejan dormir? Creo recordar que es el spot de unas pastillas para dormir o alguna historia similar, lo cual tiene bastante lógica. Yo normalmente duermo con esas luces de neón encendidas (bueno, ¿y quién no hoy en día?) pero además tengo que sumarle otra molestia no tan... Digamos machacante para mi yo psicológico, pero que es igualmente una jodienda y es que... Si sumamos esas luces de neón con lo que implica irse a dormir cuando ya está saliendo el sol (esto es culpa mía y sólo mía) la hora de irse a la cama se hace bastante insoportable. 

Hoy he cumplido un sueño y he apagado algunas de esas luces de neón. Bueno, no, mentira, en realidad cumpliendo ese sueño en concreto, he cambiado la potencia de las luces y ahora deslumbran aún más si cabe pero, ¿a quién le importa? Yo hoy he cumplido un sueño y eso ya no me lo quita nadie. Aún no sé cómo sentirme, es un sueño a largo (muy largo) plazo, así que supongo que tendré que esperar para darme cuenta de lo real que llega a ser todo esto, aunque mientras tanto, es cierto que me encuentro en esa situación de: "¿Pero qué demonios acaba de pasar?"

A lo que iba. Luces de neón aún más potentes, sol también en su máximo apogeo... Había que hacer algo. Y este es mi algo. 

Pues sí, señoras y señores, he hecho una pseudo cortina. Vamos a llamarle pseudo cortina porque es más bien un apaño (un apaño que por cierto, funciona a pleno rendimiento) y que hemos tenido que inventar mi madre y yo para no acabar con toda la estantería de detrás de esta misma puerta (en concreto, esta estantería), decolorada y, por supuesto, todo lo que había en ella también con los colores debilitados. No es muy aconsejable de por sí, pero lo es menos aún si lo que pones así es la ropa de entrenar... ¡Y la del trabajo! Esa puerta en concreto es una de las tres que da a mi habitación (más una ventana, si será por luz en esta casa) y no tiene persiana, pero como además tampoco es de una medida estándar (simplemente es una "hoja", que no sé si se llama así, o una puerta o lo que sea) la habíamos dejado con la cortina que venía cuando entramos al piso, una cortina semitransparente que dejaba pasar la mayoría de la luz.

Desgraciadamente (y digo desgraciadamente porque me gusta mucho esta casa), puede ser que pronto dejemos de vivir aquí, por lo que había que hacer un apaño rápido, pero tampoco nada profesional. Mi madre me dio una funda de nórdico que compró por equivocación creyendo que eran sábanas y yo cosí una especie de tela doble (qué buena idea tuve en ese momento de hacerla doble...) de la misma medida que la puerta para ver si el experimento llegaba a buen cauce. Y así de paso practicaba un poco con la máquina de coser, que si no luego me da no sé qué coser cosas más "importantes".

Unos remates por aquí...

Un bajo por allá... (Psssss, ya casi no me tuerzo.)

¡Y mirad la diferencia! Mueves la cortina y, ¡el apocalipsis! No sólo ha quitado toda la solana que empezaba a entrar a las siete de la mañana y se iba alrededor de las diez de la noche en verano, sino que además quita bastante calor, lo cual estando en Madrid en pleno Agosto, quieras que no, se agradece.


Ha quedado un poco rollo hippie y sin planchar (esta era una prueba para ver el largo, luego la planché, que aunque sea un apaño, una es perfeccionista), pero para lo que me queda en el convento...

viernes, 24 de abril de 2015

Un poco de almacenaje (estantería fitness)

Como la mayoría ya sabéis, por problemas de salud -ajena- tuve que dejar un poco de lado el loco y repentino amor por el almacenaje que me había entrado hacía unos meses atrás; pero... ¡He vuelto! Bueno, en realidad volví hace tiempo, pero no me he podido poner a escribir nada hasta hoy. 

En la casa donde ahora vivo, justo en la puerta de mi habitación, hay un espacio muerto -lo que en la planta de abajo forma el hueco de la escalera- en la que únicamente están una barandilla, un radiador y un enchufe. Lo de que esté el radiador ahí tiene bastante poco sentido, pero imaginemos que al ir el color hacia arriba, hace que llegue algo a mi habitación y con el movimiento, algo a la parte de abajo... Pero lo del enchufe ya carece totalmente de sentido. Así que, como de almacenaje andamos un poco cortos y de trastos un poco "largos", me propuse hacer de ese hueco, un espacio algo más útil. 

Así era el antes. Trastos por medio, los útiles de gimnasia, unas luces para la habitación, una mariquita para guardar aún más trastos, cajas llenas de proyectos, la mochila también del gimnasio y los cascos en la barandilla (que como se cayesen, además de romperse, podrían descalabrarnos...)

Una vez trasladadas las cosas momentáneamente, era hora de tomar medidas...

E ir de compras. :)
La idea era sencilla pero práctica y las medidas -e ideas- estaban todas tomadas, así que simplemente era cuestión de empezar a organizarlo todo y esperar a haber acertado con las medidas, que una es rubia...

-Mi habitación era un caos en el durante-

Todos los muebles y accesorios son de esa tienda amarilla y azul de origen sueco (guiño, guiño).

Usé una caja sólo para los pantalones cortos del gym y de los demás trajes de deporte. 

Otra para las camisetas de fútbol (ahora quiero una del Chelsea o del Bayern, que me ha dado por ahí, aunque si me regaláis alguna de algún equipo irlandés o de la selección brasileña, no le haré ascos a ninguna) y las camisetas de verano también del gym.

La última la dejé para complementos tales como: calcetines, muñequeras, bragas (para el cuello), gorros, rodilleras, tobilleras, etc.

Y compré una estantería que quedase bien en el hueco, donde cupieran las cajas y sobre todo, que no tocase la parte del radiador. Fue así como monté una estantería fitness. Bueno, la estantería de por sí no es fitness, que poco ejercicio la he visto hacer yo desde que la tengo; pero la mayoría de lo que la compone, si no todo, es ropa de deporte. Trabajo en ello y, cuando no trabajo, voy al gimnasio, así que tengo tanta ropa de deporte que ya no cabía en los cajones de lo que podría denominarse como ropa normal. Diría de diario, pero mi diario es también el deporte...

La esterilla arriba -con mi monito-, que esa evidentemente no se puede meter en ningún cajón y la mochila, en otro departamento de la estantería. Con la tontería ya había ocupado la mitad del espacio...

Otro de los huecos lo usé para la ropa del gimnasio de invierno (aún no había apenas nada colocado, por eso no se ve en las fotos)

Justo al lado puse toda la ropa del trabajo (que parece que no, pero no es poca).

Y las estanterías de abajo las dejé una para las zapatillas (tengo dos pares) y la otra para las mancuernas tanto de tobillo, como para las manos.



Mi nueva estantería fitness supuso un desahogo total para el armario y un aprovechamiento muy efectivo de ese espacio muerto. Además ahora tenía la ropa deportiva en un espacio propio y no mezclada con la demás ropa personal, pero...

La veía un poco sosa... No sé... Además, no siempre recordaba dónde estaba cada cosa, así que se me ocurrió poner un poco de mi inspiración artística en buscar una solución y... ¡encontré esta! Nada más sencillo que coger un poco de goma eva adhesiva para poner carteles en las cajas. La verdad es que son el tipo de detalles que te hacen perder toda una tarde haciéndolos, pero que luego quedan bastante vistosos y claro, por otra parte, ayuda bastante a encontrar a la primera lo que necesitas.

-COMPLEMENTOS-



-PANTALONES-

-CAMISETAS-

¡Mucho mejor! Pero no sé, sería por la falta de ropa, la que aún no había colocado, que yo la seguía viendo algo sosilla...

Y como lo mío es rizar el rizo, además me creé a mí misma en versión mini gimnasta, ¿quién da más? 

No os enseño el proceso completo y tampoco el resultado final porque... ¡Porque soy yo! Así queda muchísimo más realista, dónde va a parar.