sábado, 27 de febrero de 2016

Vestido helénico y bata abuela

Siempre que necesito hacer algún arreglo de costura o que simplemente miro la máquina de coser que tengo colocada encima de la mesa del cuarto, me acuerdo de mi amiga Vicky. 

Vicky es una chica, artista, aunque ella diga que no y costurera sólo a tiempo parcial debido a la carencia de tiempo (como casi todas las que somos fans de la costura). Por eso cuando tuve que hacer el par de arreglos que os voy a mostrar a continuación, me acordé de ella. 

Hace mucho tiempo mi madre se compró un traje muy bonito que a día de hoy, bastantes años después, aún no ha estrenado. Y es que mi madre es ese tipo de personas que tiene muy buen gusto, elige muy bien a la hora de encontrar trajes o complementos, pero según ella, nunca tiene oportunidad de ponérselos. Yo le digo que se lo ponga en cualquier ocasión, un vestido, a no ser que sea excesivamente elegante, te lo puedes poner cualquier día de verano. No hace falta que esperes a tener una comunión, boda o similar, simplemente un día te levantas con el guapo subido y te lo plantas. Ella sigue diciendo que estas cosas no son para ella y yo lo dejo pasar, pero en este caso este vestido me parece TAN bonito que tuve que arreglárselo a pesar de que sé de sobra que nunca llegará a ponérselo. Es una pena que usemos tallas tan dispares (culpa mía, ella tiene una talla mucho más normal que la mía) porque se lo robaría sin duda alguna. Además pronto tendré una boda y me encantaría poder vestir un traje parecido, que aparte de vistoso, es muy cómodo y no es tipo repollo, como el 80% de los que encuentro cuando voy a las tiendas. El 20% restante es muy serio, demasiado chillón, palabra de honor y repleto de lazos o brillantes. ¡Más vestidos bonitos pero sencillos, por favor!

En fin, os lo muestro... 

Lo único que había que hacer era meter un poco el bajo y aunque a veces suele ser algo un poco complicado (como no lo metas en todo el bajo por igual, suele pingar y a veces, aunque lo metas en todo el vestido casi al milímetro, puede quedar más largo por unas partes que por otras y ser un desastre) creo que al final no quedó mal del todo. La peor parte, la que más miedo me da al menos, ¡meter la tijera!


Segundo arreglo, las mangas de una bata para mi abuela. Mi abuela, como tantas otras mujeres de su edad (octogenaria), difícilmente llega al metro cincuenta, por lo que todo lo que compra le queda largo tanto de bajos como de mangas. Normalmente se lo arreglaba ella, quien más y quien menos tiene una abuelita que más o menos se defiende en el tema de la costura, pero ha llegado un momento en el que no le apetece ponerse a coger las mangas de la ropa y no ve tampoco demasiado bien (y oye, que le apetece más irse una tarde a tomarse un chocolate calentito con sus amigas, ¡como debe ser!) así que cuando se compra ropa, la suele llevar a alguna tienda para que una modista se la arregle. La modista donde comenzó a llevar la ropa en un principio se ha jubilado, así que cambió de tienda y... ¡Fue peor el remedio que la enfermedad! Mira que mi abuela es pequeñita, pero aún con eso, le dejó las mangas cortas y no había posibilidad de sacar tela porque aparte de haberla cortado, había dejado también una costura raquítica.

¿La solución? La mejor que se me ocurrió (y también la única) fue comprar unos puños del mismo color, descoser la costura y cosérselos. Quizá no es lo que se espera, pero yo creo que con la tontería incluso le va a resultar más cómodo a ella, porque es muy asidua a "arremangarse" para cocinar y limpiar. Y oye, que con esa manga tan anchota quizá también queda más estético así, aunque el plan no era tener que pagar a una modista para que lo terminase arreglando yo, todo hay que decirlo.

¿Qué opináis?

lunes, 22 de febrero de 2016

Muestras de Eucerín y Lacoste

¡Aquí están las primeras muestras del mes! Esta vez son muestras recibidas el 14 y el 20 de Enero y son de las marcas Eucerín y Lacoste respectivamente. Nunca está de más explicar de qué es cada muestra, pero creo que son lo suficientemente reconocidas como para saber que se trata de una crema (dos en este caso) y un probador de colonia. 

Empecemos por Eucerín. Como veis, la empresa me envió un sobrecito en el que aparte de una postal con algo de información sobre Eucerín y los diferentes productos que tienen en el mercado, venían también un par de muestras de crema. 

La muestra más pequeñita, la de la derecha, como podéis observar es un producto nuevo y como sabréis los que ya me medio conocéis, me encanta probar nuevos productos (por eso evidentemente pido tantas muestras) especialmente los que están relacionados con la piel y/o como en este caso, la piel sensible como lo es la mía. Un par (tres en realidad) de enfermedades en la piel, alergia al agua, resultó que también poseo una preciosa piel atópica... En fin, que lo tengo todo y quizá nada tenga una cura real por así decirlo, pero hay veces como en el caso de la alergia, que ciertas temporadas sumadas a algunos productos, pueden hacer que todo me sea algo más llevadero. En estos casos el precio a gastar me es indiferente (siempre que no sean los típicos productos que sólo puede usar Cristiano Ronaldo o gente de ese calibre económico) siempre y cuando aporte algo bueno a mi bien estar y mi salud. Razón de más para probar todo lo que cae en mis manos y va a parar en mi piel

Oh, y una parte muy importante, la composición:
Link a Eucerín: http://www.eucerin.es


¡Segunda muestra! No hay mucho que decir, un cartoncito con un poco de colonia untada en una gasita que, o te gusta, o no te gusta; pero cuando ocurre la primera opción, echas de menos poder aprovecharla algo más en el cuerpo.

Mis opciones con este tipo de muestras son siempre las mismas, echarla en el cuerpo para aprovecharla al máximo y luego dejarla encima de la mesita de noche para dejar que el olor se impregne por la habitación. En cuanto empiece a secarse la que tengo ahora mismo (la cual por cierto ha decidido mi madre que comprará próximamente), será sustituida por esta otra de Lacoste, ¡a ver qué tal!
Link a Lacoste: http://www.lacoste.es

jueves, 18 de febrero de 2016

Algunos pequeños arreglos


"Así emplastaba, así, así; así emplastaba, así, así; así emplastaba, así, así; así emplastaba que yo la vi..." 

Como ya medio sabréis, soy muy fan de los arreglos, cambios, lijados, montados, perfeccionados y todo lo que termine en -ado como aceitunilla (un chiste malo de la familia, algún defecto teníamos que tener) y este último mes me ha tocado ponerme manos en la masa (Aguaplast o similares) y hacer unos pequeños arreglillos que necesitaba la casa.

Evidentemente todo lo gordo lo hicieron personas que contratamos, que yo no me las doy de experta ni mucho menos y en cuanto me pongas a sacar cables para la instalación eléctrica, con suerte puedo dejar sin luz a todo el vecindario. Con suerte digo... Aunque bien es cierto que tampoco se iba a notar mucho el cambio de los supuestos electricistas de obra y yo cuando al principio de venirnos a vivir aquí dábamos la luz del salón y se encendía la de la cocina... Como lo leéis. o.O

En fin, una vez hechas todas las instalaciones de agua, luz, gas y todo eso que luego se traduce en facturas que nos hielan la sangre, la casa quedó prácticamente perfecta, pero siempre hay una pequeña cosita que se podría mejorar, algo que no estaba del todo bien colocado o algún agujerillo nuevo que hacer o antiguo que tapar, ¡y ahí llego yo!

Primer problema, ¡la ducha! Resultó que cuando nos duchábamos y dejábamos la alcachofa en el soporte, este apuntaba hacia la pared y tú te mojabas sólo la puntita de la cabeza, lo cual sólo sería cómodo si midieses dos metros y ese agua te fuera más a la zona del pecho; pero entonces no cabrías en la bañera porque te darías con la cabeza en el techo... En fin... Se suponía (y bien es cierto, es así) que nuestro soporte de ducha tenía varias posiciones (tantas como tres), pero ya te podías subir encima de él y dejar caer todo tu peso que eso no había quien lo hiciera moverse. ¿Primera opción? Desatornillarlo e ir a la ferretería ir comprar otro, sencillo. O bueno, no tanto como yo creía... Ningún soporte de ducha es igual, ninguno tiene las mismas medidas y mucho menos iban a coincidir los agujeros de los tacos con los que ya tenías, así que te quedaban de nuevo dos opciones: o agujereabas la pared -de nuevo- o ponías un soporte en el que dejaras al aire los agujeros, lo cual quedaba bastante poco estético... Mi madre y yo optamos por una tercera opción, forzar el soporte con un destornillador, dejarnos los higadillos apretando y rezando porque no se partiera (ya digo que el cambio entonces iba a ser chungo) y así logramos ponerlo en una posición más cómoda para ducharnos. Primer problema resuelto.

Vayamos al segundo... Yo y mi suerte. En la casa hay tres habitaciones, una es la de matrimonio y de las otras dos, una es un poco más grande que la otra. Evidentemente yo me cogí la grande y la otra la dejamos como estudio. De nueve puertas de armario, me tocó a mí la china, cómo no, y una de las puertas correderas del armario no cerraba. Los manitas me dijeron que la única opción que tenía era agujerear la puerta (¡y vuelta la burra al trigo con los agujeros!) y poner unos imanes que harían que la puerta cerrase. Yo no estaba nada convencida, ni por los agujeros ni por tener que tener la puerta especialita y agujereada porque no cerrase. ¡Yo simplemente quería que mi puerta cerrase como las otras puñeteras ocho puertas! Internet me dio la solución al no a los agujeros con un sencillo método que ha hecho que mi puerta deje de estar poseída por los fantasmas y deje de abrirse sola. Y los ingredientes que vamos a necesitar para nuestro pastel son: un destornillador y un poco de maña. El truco, por si a alguien más le pasa, consiste en apretar y aflojar este tornillo (en la imagen) que hay detrás de las puertas cuando son correderas. Quizá se queden algo fuera del riel (las mías por ejemplo se quedan como elevadas, hay un pequeño hueco por debajo de la puerta) pero se cierran y no tiene que estar todo a la vista y cogiendo polvo. Probad a girarlo para un lado o para el otro dependiendo de si queréis aflojarlo porque la puerta esté caída o apretarlo porque la puerta tienda a abrirse como era mi caso.



Luego me puse a montar muebles, tomar medidas, poner lámparas, cuadros, leds, estanterías y toda para la puesta a punto y que hacía que mi casa pareciera sacada de la sección orden en casa del Ikea.

Cuando todo esto estuvo perfecto, me dediqué más a los pequeños detalles que podían quedarse como estaban, pero que seguramente si los terminaba arreglando, dormiría mucho mejor por las noches. Ya iré poniendo fotos de todo, porque aunque sé que nadie me lee, seguramente yo dentro de un par de años relea la entrada y me ría recordando la que liamos con la mudanza y los arreglos, me acuerde de que mi padre el primer día se fue a la otra casa al volver del trabajo o quizá necesite arreglar el armario de nuevo y no recuerde cómo leches lo hice.

Primero me tocaba tapar todos los agujeros que habían quedado de cambiar las luces de sitio. El techo había quedado hecho un colador (nueve agujeros había, ¡nueve!) y los chicos simplemente los medio taparon para que no entrara nada (o saliera) raro, pero me tocó a mí tanto taparlos del todo, como alisarlos. El procedimiento es fácil, echas masilla (Aguaplast, temple, lo que necesites echar), lo dejas lo más liso posible y si necesitas echar otra capa (yo tuve que echar un par, ya digo que había mucho hueco al descubierto) esperas 24 horas de secado y vuelves a echar. Luego lijas y... ¿Se ve el agujero? ;)

Segundo problema, ¡muchos agujeros! Vale que tampoco son un horror, pero siempre quedarán mejor estando tapados. El procedimiento es el mismo, pero ahora era un poco más complicado porque las paredes son de gotelé (maldito gotelé, no pongáis gotelé en vuestras paredes...). Primero tapamos con masilla y luego un truco para hacer falso gotelé consiste en echar un poco de esa misma masilla, temple o lo que tengáis en la pared en un cepillo de dientes y raspar, más o menos como cuando limpias el cepillo con el dedo después de lavarte los dientes; pero intentando que las gotas de masa queden impregnadas en la pared.  No es un gotelé perfecto, pero da bastante el pego, si no mirad la primera foto con el agujero y la tercera en la que se ve el detalle del gotelé. Si no te fijas, ni lo notas.

Tercer arreglo... No tengo ni idea de por qué había ese pegote al lado de la caja de los plomos, pero ahí estaba. Lo primero que hice fue echar el falso gotelé este del que os hablaba antes (se ve de otro color porque estaba húmedo aún), pero luego vi que había también un agujero pequeño, así que eché masilla para taparlo y eché otro poquito más de gotelé encima de la masilla. No sé si se apreciará en la segunda foto el agujerito, en la tercera lo tapo y en la cuarta se ve al detalle que ya no hay ni plastón, ni agujero. Todos fuera, muertos, MUAJAJAAJA.

Y bueno, por último y ya como extra, me fijé en que en las vigas se podía ver el hierro de debajo porque el gotelé estaba algo raspado. Supongo que de pasar de un lado para otro en la obra, terminaron raspándolo y dejando la viga original al descubierto (o eso o que estaba muy gordos e iban atropellando, ya no sabría decir) y me apetecía taparlo, aunque estaba el problema de que, como veréis, la pared está pintada de un color amarillento y la masilla que yo tenía era blanca. Aún así me gustaba más el efecto blanquecino pero arreglado, que el efecto negruzco de la viga y me decidí a taparlo. Al ser una pared de gotelé, basta con dar unos toquecitos con el dedo a modo de manchitas y lo único que se nota es el cambio de color. Con el tiempo supongo que habrá que pintar, así que tampoco se notará mucho. Así al natural a decir verdad si no te fijas, tampoco se nota demasiado.

domingo, 14 de febrero de 2016

Mis primeros mini croissants

Visto lo que sucedió con las palmeras, decidí darle otra oportunidad tanto al hojaldre como al horno, pero esta vez me apetecía probar algo diferente, poco a poco hay que ir innovando… Los elegidos para para a formar parte de mi recetario de cocinilla aprendiz fueron los mini croissants. También son de hojaldre, también van al horno y tampoco tienen una gran elaboración, no distan mucho de las palmeras aunque sí necesitan un pelín más de elaboración. 

Para los mini croissants es preferible comprar la masa redonda, para mí es mucho más sencilla de cortar para darles la forma a los croissants y de nuevo como la otra vez, yo siempre aconsejo que la masa sea la fresca y no la congelada. Extiendes la masa, le echas azúcar igual que hicimos con las palmeras y la cortas en forma triangular justo como se ve en las fotos (esta vez he puesto fotos para explicarlo mejor). Yo normalmente hago ocho croissants, aunque dependiendo de si los quieres hacer más grandes o más pequeños, cortarás más o menos trozos. Para mí ocho son perfectos.

Luego haz un pequeño corte donde se muestra en la foto. Esto es simplemente para darle más facilidad al enrollado del croissant. Si quieres croissants rellenos (puedes meterles lo que quieras, pero el chocolate siempre es la mejor opción para los golosos como yo, jejejejeje) ahora es el momento de rellenarlos. 

Enrollamos…

Podéis doblarlos un poco para darles forma de croissants o dejarlos rectos y hacer cuernos, lo único que cambia es el nombre, el orden de factores no altera el producto como se dice en matemáticas. Luego tan sólo hay que batir un huevo y pintarlos, para que se doren en el horno. Yo no calculo tiempo ni grados, simplemente los meto y los dejo que se doren hasta mi gusto (me gustan blanquitos, inspirados en mi tez, blanca donde las haya). 


No hay más, la pintaza que tienen me parece que habla por sí sola. Yo los he hecho rellenos de chocolate negro (el favorito de mi madre), de chocolate con leche (para mí) y también de chocolate blanco para una amiga, que es muy golosa. :P


Con una masa salen los que queráis, si queréis podéis hacer cuatro, seis, los ocho que suelo hacer yo… Solucionan la merienda de un par de tardes seguro, están buenísimos y como pasaba con las palmeras, son viciosos, cualquier momento es bueno para comerte uno. Y ya rellenos, ¡una delicia! 

miércoles, 10 de febrero de 2016

Diccionario familiar

A
ABOLEAR: Deriva de la palabra bolear, que significa arrojar, lanzar o tirar. Mi abuela no tira las cosas, mi abuela lo abolea tó'.
ACHIPERRE: Cachivache, cosa que suele ser de poco valor. 
AGUACHIRLI: Deriva de aguachirle, que es la palabra que sí viene en el diccionario. Con mucho agua o aguado, sin fuerza, sin apenas sabor. 
ALHAJA: Comúnmente es una joya o piedra preciosa. En lo que a personas se refiere, también se usa para describir a una persona pícara, viciosa, o astuta, avisada y traviesa. Nosotros lo usamos más con la cuarta acepción, persona de excelentes cualidades, aunque se dice incluso si la otra persona no tiene esas supuestas excelentes cualidades. 
ALMENDRUCO: Tonto, inocente. Y bueno, el fruto del almendro…
AMUELA: De amuelar. Jorobar, fastidiar. ¡No te amuela! Es como decir, ¡no te jode!
¡ÁNDATE CON EL BOLO COLGANDO!: Es una expresión que quiere decir algo así como: tú despístate que verás luego. Vamos, que no hagas tonterías o dejes pasar algo porque luego tendrá consecuencias. 
APARRANARSE: Tumbarse, vaguear, no moverse de un lugar.
ARRAMPLAR: Arrasarlo todo llevándose con violencia. Viene en la R.A.E. literal.
ARRECHUCHO:  Indisposición repentina y pasajera. Quebranto leve de salud, mucho más delicado esto último del diccionario. 
ARRECÍO: Sí, en efecto, viene de arrecido pero a lo bruto. Su significado es entorpecerse o entumecerse por el exceso de frío. 
ARREMEDAR: De remedar. Imitar algo semejante a otra cosa. Dicho de una persona: Hacer las mismas acciones, visajes y ademanes que hace otra, generalmente con intención de burla. Frase muy de mi abuela: ¡A mí no me arremedes!
ARREMPUJÓN: Empujón. Sí, en mis pueblos somos muy brutos, qué le vamos a hacer, ya poco remedio tenemos.
AVÍO: Comida que se lleva al campo. Utensilios necesarios para algo. Me valen las dos. 

B
BALDAO: De baldado. Muy cansado. Agotado físicamente. Alguna tenemos del diccionario, oye. 
BALDE (de): Gratis, llevárselo de balde. 
BANDARRA: Sinvergüenza, frescales, bala perdida.
BARRUNTAR: Prever, conjeturar o presentir algo por alguna señal o indicio. Para nosotros suele ser algo malo, por ejemplo, una enfermedad. Yo creo que estás barruntando un resfriado. 
BÁRTULOS: Enseres de uso corriente.
BATIBURRILLO: Por muy extraña que os parezca (y quizá hasta chistosa) es una palabra que existe y que aparece en el diccionario. Significa: Mezcla desordenada de cosas que no guardan relación entre sí. Como segunda acepción: En la conversación y en los escritos, mezcla de cosas inconexas y que no vienen a propósito. Lo mejor es la definición de mi abuela, que lo usa como sinónimo de barro o lodo, de ese mismo que queda en las calles de arena cuando llueve mucho. 
BERCHO: Creo que es particular de nuestro pueblo y sólo de allí, pero lo arto bercho es la parte más alta del pueblo, que por lo visto se debía llamar así, Bercho. Mis abuelos lo usan para denominar cualquier parte alta de algún sitio, por supuesto, aunque no sea de su pueblo.
BERRETES: Por una vez mi familia coincide bastante bien con la acepción del diccionario y cito: 'Bocera o churrete que queda alrededor de la boca después de haber comido o bebido algo'. En la familia también lo aplicamos a los churretes que quedan después de llorar cuando llevas maquillaje o incluso a la suciedad que tienen los niños en la cara después de haber estado jugando y manchándose, restregándose la cara con algo o también llorando.
BERRÍOS: Grito desaforado de una persona. Sollozos muy fuertes, como los de un bebé. Nota alta y desafinada al cantar. 
BIGARDO: Tercera acepción, persona alta y corpulenta. 
BOFE: Según el diccionario, pulmón de las reses. Según mi familia, también pulmones de humanos, o eso, o que mi propia familia se compara con reses, ahí ya no me meto. Cuando has corrido mucho y jadeas, o vas subiendo una cuesta y ya no puedes con tu alma, vas con el bofe fuera, o lo que es lo mismo, que se te va a salir un pulmón del esfuerzo y que ya no puedes más. 
BOLLULLO: Golpe o parte levantada en forma de bollo que tienen algunas cosas. Puedes tener un bollullo en el pelo al hacerte una coleta, en el coche al dar un golpe, etc. 
BUFAR: Soplar, despedir aire por la boca. Dicho de una persona: Manifestar su ira o enojo extremo de algún modo. 
BUFARETÁ: De bufaretada, supongo. Mal olor  que aparece de forma repentina. Me acaba de venir una bufaretá a estiércol… 

C
CACHARRITOS: Me atrevería a decir que casi un 100% de las personas andaluzas le llaman cacharritos a las atracciones de feria. "¿Vamos esta noche a los cacharritos?"
CÁNCANO: Un cáncano, siempre según la R.A.E., es un piojo. En mi familia, un cáncano es un hueso en general, normalmente de algún animal, pero en concreto para el animal que más lo usamos es para el pollo.
CASCARRIAS: Porción de lodo y barro que se coge y seca de la ropa que va cerca del suelo. Perdonad que sea tan gráfica pero en mi familia son los estos de heces que se quedan en la ropa después de lo propio. Lo que también se llama palomino o zurraspa, una guarrada vamos. 
CENSO: Nada que ver con las elecciones. Se le dice a una persona que no vale para nada, un inútil.
CEPORRO: Persona torpe e ignorante. 
CERRISTRAJO: Se dice de una persona tonta, inútil, que no sirve para nada.
CHAMBERGA: Casaca, abrigo, chaqueta, ropa de abrigo. Cógete la chamberga que luego refresca.
CHAMIZO: Choza.
CHASQUETERO: Se suele decir de los besos que suenan mucho, que hacen ¡chas! Besos chasqueteros.
CHICHINABO: Cosa sin valor. 
CHURCHE: Persona inútil y enclenque.
CHUZOS: Un chuzo es un palo, por eso lo usamos para decir que “caen chuzos de punta” cuando llueve o graniza muy fuerte.  
COSTALÁ: Costalada. Golpe por la caída de espaldas o de costado.
CULEBRILLA: Enfermedad viral que se manifiesta por un exantema en el que las vesículas se disponen a lo largo de los nervios, por lo cual son muy dolorosas. Yo fuera de mi pueblo no he escuchado la palabra nunca, aunque sí he visto la enfermedad. O está en desuso o en mi pueblo es más común usar esta palabra en concreto. 

D
DENDE: Esto sí que no me lo esperaba, podemos encontrar dende en el diccionario, ¡y como sinónimo de desde! Aparte de con los significados 'de allí; de él o de ella; desde allí'. Muy usado en el pueblo, incluso escrito en canciones.
DESABORÍO: De desaborido. Sin sabor, sin sustancia. Dicho de una persona, sosa, de carácter indiferente. 
DESOLLAR: Mirar soltar en este mismo diccionario. 

E
ENGARABITAO: Pues mi abuela lo dice mucho y por raro que parezca, en su correcta acepción. Significa poner en forma de garabato algo, especialmente los dedos entumecidos por el frío. Ella dice mucho: “Tengo los dedos engarabitaítos”. ¡Toma ya!
EMPANTANAR: Desorden, dejar todo por medio. Has dejado todo empantanao'. Véase 'retortero'.
ERETO: Mírese hereto en este mismo diccionario.
ESCAMONDAR: Mírese mondar en este mismo diccionario. 
ESCUCHIMIZAO: De escuchimizado, muy flaco y débil.
ESCURRAJAS: En el diccionario, escurrida, desecho, desperdicio. En mi familia, dícese de ese dinerillo que nos queda a fin de mes y que no vale pa' nah' o incluso de esos céntimos que tenemos rondando por el monedero y con los que no puedes llegar a comprar nada. Eso son las escurrajas.
ESGUARDAMILLAO: De esguardamillado, desbaratado, descompuesto.
ESPERRÁ: De esperada. Sin una perra (de dinero, se entiende). 
ESPORTILLAO: Desconchado, deteriorado, desportillado. También se usa cuando una persona tiene muchos golpes o moratones.
ESQUILOCHAO: De esquilochado, que viene a ser algo así como trasquilado, que le falta pelo o incluso algunas partes de piel o trozos (ya sea persona, animal o cosa). 
¡ESTATE!: ¡Muévete! ¡Espabila! ¡Deprisa! ¡Haz algo!
ESTEZAR: Ninguna de las acepciones de diccionario es adecuada a la que usamos. Para nosotros es restregar o restregarse con algo. Normalmente cuando te manchas mucho te dicen: “Pero tú qué has estado, ¿estezando?”.

F
FARATAR: Romper, deshacer, en mi familia se utiliza sobre todo como sinónimo del verbo tirar. Eso farátalo tó, que es to pa' faratar.

G
GARGAJO: Flema. Aparte de brutos, guarros me estoy dando cuenta...
GRUÑO: A pesar de las tres acepciones diferentes que nos ofrece la R.A.E. (todas relacionadas con el gruñido) para mí y muchas personas, un gruño es un sinónimo de un guruño o incluso de un gurruño, que suele ser algo, comúnmente un papel, que está muy arrugado y/o hecho una bola.
GUIRIGAY: Jaleo, alboroto, griterío y/o confusión que resulta cuando varios hablan a la vez o cantan desordenadamente. Lenguaje oscuro y difícil de entender. 
GURRUMINO: Cosa pequeña. Chiquillo, niño. Anda que no me ha llamado veces mi abuela (y me lo sigue llamando) gurrumina.

H
HERETO O ERETO: No me preguntéis cómo se escribe porque es una palabra inventada por mi abuela y que además usa con bastante asiduidad. Para ella es como decirte cariñosamente tontoelculo. Sin más. Además se usa en masculino ya sea para llamárselo tanto a un chico, como a una chica: “¡Anda h/ereto!”

J
JUPA: Para el diccionario oficial, cabeza de una persona. Para el nuestro en particular significa mucho o muy fuerte al hablar del trabajo. Meterse un palizón, vamos: "Me he metido hoy una jupa a limpiar..."

L
LAÑA: Grapa. Es una palabra ya en desuso para la mayoría de las persona, pero no en mi familia, donde lo que no se entiende es que se las llame grapas.

M
MEJUNJE: Unte, pomada. También se dice de la comida cuando se mezclan varios ingredientes. 
MENUDENCIA: Cosa de poco aprecian, valor o estimación. 
MILINDRES: De melindre. Poca cosa. Delicadeza afectada y excesiva en palabras, acciones y ademanes. También se les dice a las personas que comen poco y mal. 
MISTOS: De mixtos, cerillas. ¿Quién llama aún a las cerillas así? Mi abuela. 
MOJE: Como la misma palabra indica, para mojar, es la salsa de cualquier alimento.
MOJICÓN: Bofetón, cachete, golpe que se da en la cara con la mano.
MONDAR O ESCAMONDAR: Pelar la fruta, cortar a alguien el pelo, quitar ramas u hojas secas de algo, etc. 
MONDONGO: Intestino y panza de las reses, y especialmente los del cerdo dice el diccionario. Mentira, para nosotros son las partes pudendas, indistintamente del sexo. Normalmente se lo llama así para decir algo relacionado con la vaguería como: “Ahí está tocándose tó’ el mondongo”. Muy finos nosotros como veréis. 
MORRA: Parte superior de la cabeza, aunque para nosotros puede ser también la cabeza en su totalidad. 
MOSTRENCO: Persona gorda y pesada.

P
PACHORRA: Flema, tardanza, indolencia. Eso dice el diccionario. Para mí es muy parecido, tranquilidad, vaguería. Anda que vaya pachorra que tienes...
PALOMINO: Mirar cascarrias en este mismo diccionario.
PAPONAZO: Lo mismo que heredo/ereto, como decir tontolculo, que no es que sea un insulto grave, pero te están llamando tontaco en toda tu cara. 
PECHÁ: Que viene de pechada y que significa paliza. Por ejemplo, una pecho a trabajar, es una paliza a trabajar; una pecho de toser, es una paliza tosiendo, etc. 
PEJIGUERO: Sólo existe pejiguera en la R.A.E. Para nosotros es alguien que procrastina mucho, que vaguea, ese que siempre se sale con la suya con la ley del mínimo esfuerzo. El listillo de turno. 
PESCOZÓN: Golpe que se da con la mano en el pescuezo o la cabeza. Lo mismo que el soplamocos, a nosotros nos da igual la zona con tal de que caiga.
PRINGÁ: Sin acento andaluz, pringada, pero así no suena tan nuestro... Para nosotros es tanto el tocinillo ese en el que mojas el pan y que no engorda nada... Como a los ingredientes del puchero o del cocido, que tampoco engordan nada ni se te pegan en ningún sitio.  
PUCHES: Es sinónimo de gachas. Nosotros lo usamos como sinónimo de barro o lodo. Vamos, como el batiburrillo (mírese la acepción en este mismo diccionario) de mi abuela…

R
RENGAO: Cansado, dolorido de trabajar. También lo decimos de algo que se ha doblado o medio roto del uso, del tiempo, etc. Por ejemplo, se puede rengar un árbol con el viento, una silla si se sienta alguien que pese mucho, etc. 
RETORTERO: Desorde, dejar todo por medio. Has dejado todo al retortero. Véase 'empantanar'.
REVENÍO: De revenido. Suele ser la comida que se ha puesto mala.
ROALES: Un roal es un conjunto de marcas o manchas redondas. Por ejemplo, cuando tienes una urticaria o te has dado mal un autobronceador, te puedes quedar a roales. 
ROÑA: Primera acepción, porquería y suciedad pegada fuertemente. En mi diccionario familiar, lo mismo, mugre, guarrería. Suele tenerse a roales.* (Próximamente en el diccionario familiar).

S
SABORÍO/A: Persona de personalidad sosaina. 
SEJAR: A pesar de lo que yo pudiera creer antes de buscar este verano en el diccionario, ¡no existe! Al menos la R.A.E. no lo recoge, lo más parecido, cejar. Dejar es simplemente ir hacia atrás. Normalmente cuando se está aparcando o sacando el coche de un aparcamiento y se sale alguien para guiarte desde fuera, si eres de mi familia (o seguramente de la misma zona) no dirás algo como 'dale, dale', sino más bien 'seja, seja'.
SESERA: Cabeza, cerebro, juicio, inteligencia. 
SOLLAR O DESOLLAR: Arrancar la piel. Causar a alguien grave daño en su persona, honra o hacienda. El otro día se cayó y se desolló/solló toda la rodilla. 
SOPLAMOCOS: Golpe que se da a alguien en la cara, especialmente en las narices (y por eso la terminación de mocos). Guantazo, a nosotros nos da igual dónde se dé con tal de que alcance…

T
TARAMBANA: Persona alocada y de poco juicio. Como se suele decir también vulgarmente, un bala perdía
TIQUISMIQUIS: Persona delicada, especialmente sensible o escrupulosa.
TUNDA: Castigar con golpes, palos o azotes. Azotaina, paliza. Vaya tunda le han dao'.

Z
ZALEO: Para el diccionario, teja rota o destrozada, de lo cual no tenía ni idea. En mi familia es una persona inútil, tonta, estúpida… Sí, tenemos muchas palabras para denominar a este tipo de personas (tantas como tontos abundan, debo admitir). 
ZAQUE: Zaque, en contra de lo que se puede leer en el diccionario, en mi familia es una excesiva cantidad de agua que cae en un espacio corto de tiempo. Eso es a lo que diríamos un zaque de agua. 
ZARAGATA O ZARAGARDA: La primera palabra es sinónimo de gresca, alboroto o tumulto. La segunda no existe, excepto para mi abuela, que usa cualquiera de las dos indistintamente para denominar una cabalgata (sí, las de los Reyes Magos) lo cual viendo esa acepción… Tiene cierto sentido. 
ZURRASPA: Mirar cascarrias en este mismo diccionario.

Mi diccionario familiar

¿Sabéis eso que siempre se dice, medio en broma medio en serio, de que cada familia o cada persona que suele salirse de lo común debería tener un diccionario propio? Más o menos como las que necesitan (o necesitamos, yo no sé si incluirme en este caso concreto) un libro de instrucciones para entenderlas. Mi abuela, por ejemplo, es una de estas personas poco común y que no sólo tiene su diccionario propio, sino también su manera única de ver y entender la vida. Tú en tu casa tienes canelones y no, no hablo de la comida, lo que tienes son “canalones” para evitar que el agua de la lluvia se estanque en el techo y caiga al suelo. Ella deja los mensajes en el “tostador” y esto es así. No intentes convencerla de que se llama contestador, nunca en la vida va a acertar a decir esa palabra y mucho cuidado con no entender que un tostador es un mecanismo para dejar mensajes en el teléfono cuando no coges la llamada… Mi abuela compra porros. No es una drogata, ella los usa para hacer puré de verduras al igual que los demás mortales usamos puerros. Y así con muchas más cosas como los “cuiguis” (kiwis), el “aguataque”(no me la quiero ni imaginar en una frutería), el Metro (el ascensor), las confusiones con las pesetas y los euros (¿pero 60 euros en dinero cuánto es? Pues 60 euros, abuela… Los euros son dinero también) y un largo etcétera. Además de tener que descifrar lo que significa cada palabra inventada o no y/o cambiada, como digo ella tiene su peculiar forma de ver la vida y si hace falta confundir a la reina de España con Belén Esteban, se la confunde y punto. Por eso cuando te cuenta que la que sale en el “Sálvame” está casada con el Rey y tiene dos hijas que son las Infantas y que a su vez han adoptado el pasado mes de Agosto a un niño saharaui que vete a saber tú de dónde ha salido, tu cabeza explota; pero… Es tu abuela y es así, has de aceptarlo y además no le digas que está equivocada porque a no ser que des pruebas fehacientes de que esto es así, ella te da la razón como a los locos pero Belén Esteban es la madre reina del niño saharaui. o.O

Además de esto mi abuela es bola. Por si alguien no sabe lo que esto significa, ser bola (o bolo) quiere decir que eres de Toledo, por lo que hay muchísimas palabras y expresiones que son adoptadas de allí pero que tanto ella como la mayoría de mi familia materna suelta de vez en cuando y, si bien es cierto que yo estoy de sobra acostumbrada a ellas y a decirlas también, mucha gente de Madrid me mira con cara de póker cuando me las escucha. 


Pasando al otro lado de la familia, las expresiones cambian y esta vez se adecuan al sur de España. Toda mi familia paterna es de diferentes partes de Andalucía y aunque igualmente estoy acostumbrada a sus expresiones y a aplicarlas, hay también gente a la que le tengo que explicar lo que significan porque no son palabras que usen o incluso que hayan escuchado nunca. Mi abuelo cecea, mi abuela sesea, mi madre es bola, yo de Madrid… Y con esta mezcla, no me quedaba otra que hacer un diccionario familiar con todas las palabras y expresiones que he escuchado en boca de toda mi familia, tanto la materna, como la paterna. En este diccionario que pretendo ir actualizando con palabras poco a poco, encontraréis tanto usos castellano-machegos como andaluces, sin importar la mezcla entre ellos, simplemente porque son palabras que he ido escuchando, aprendiendo y utilizando a lo largo de mi vida. Pretendo poner expresiones que sean poco conocidas para las personas de fuera de esas dos provincias, independientemente de si aparecen o no en un diccionario o si su acepción en este es la misma para la que la usamos nosotros. Si veis alguna palabra que os suene mucho, que uséis comúnmente y yo esté creyendo que es exclusiva de estas zonas, comentádmelo para quitarla y añadir otras menos conocidas. Espero que os guste.

Para ver el diccionario, pulsa aquí. 



sábado, 6 de febrero de 2016

Tengamos respeto

Tengo 30 años. Bueno, en realidad tengo 29 y muchos meses… Durante toda mi vida he vivido en un par de lugares y en cuatro casas diferentes, lo que conlleva cuatro mudanzas, cuatro grandes cambios, cuatro oportunidades de experimentar sitios diferentes, cuatro maneras de adaptarte, cuatro(cientas) clases de vecinos y un largo etc. 

Mi primera casa era un piso de unos 75 m2 con tres habitaciones pequeñas y un tercero de tres, por lo que vivía encima de otros dos pisos, pero encima de nosotros no vivía nadie que pudiera fastidiarnos, por así decirlo. No recuerdo mucho en cuanto a ruidos, problemas de vecindario y similares porque nos mudamos cuando yo tenía tan sólo ocho años. De los problemas que había me fui enterando después, cuando era más consciente de las cosas, aunque por lo general era un buen vecindario y en nuestro caso concreto, yo era una niña tranquila, no daba demasiado por saco y nunca hubo ninguna queja. 

Mi segunda vivienda era un adosado grande, éramos (y somos, aún conservamos esa casa) cuatro vecinos y a pesar de ello sí tuvimos algunos problemas más, incluidas llamadas a la policía (no por nuestra parte). Nuestra vecina tiene un perro incansablemente ladrador. Puede estar horas, y horas, y horas, y horas seguidas ladrando, incluso cuando ladra de manera afónica puede continuar ladrando sin cansarse. De por sí ya es molesto, pero si encima esto sucede TODOS los santos días y además a TODAS las santísimas horas, madrugadas enteras incluidas, esto se convierte en una costumbre demasiado molesta para todos (excepto para los dueños del perro, se ve). Hubo denuncias, existieron varias visitas de la policía (caso omiso a todo) y finalmente como nos volvimos a mudar no sé qué pasó con el tema. Mientras tanto y antes de la mudanza, mi vecino de al lado alquiló su chalet para irse a vivir a otro lugar. De cada uno de los vecinos que vinieron a vivir a nuestro lado sólo puedo decir cosas entre buenas y muy buenas, igualmente a la inversa. Excepto de una pareja. De nuevo vinieron a vivir con un par de perros de razas bastante grandes y de nuevo eran ese tipo de personas que no tienen ningún miramiento en dejar a los perros incluso varios días solos y llorando en el jardín mientras ladran durante horas y horas, días, noches y madrugadas. Dejaban un poco de comida, agua y ale, a molestar a los vecinos con los ladridos y lloros. Yo lo sentía por los perros, este tipo de cuidados no son los que se esperan de un dueño hacia sus perros y tampoco de unos vecinos hacia sus semejantes. Tal fue el percal que terminaron discutiendo entre ellos porque ni siquiera sabían cuidarse mútuamente, se separaron y acabaron mudándose para regocijo de todos los vecinos, en especial nosotros que estábamos tabique con tabique. 

Aproximadamente a los 23 años, volvimos a mudarnos, esta vez a un vecindario supuestamente pijo y a un piso cuarto, de nuevo el último. A un lado teníamos a un matrimonio con un par de hijas que no vivían con ellos y un par de nietas pequeñas que venían de vez en cuando. Son encantadores y aunque algunos vecinos se quejaron del ruido que hacían las niñas, yo no puedo decir que se las escuchase. A ver, son niñas, tienen que hablar, reírse, correr… Estaban apenas unas horas y ni se las sentía, pero siempre tiene que haber vecinos que den la nota… Al otro lado vivía un matrimonio con un niño pequeño. Ni un ruido. Enfrente vivía uno de los señores más encantadores que he podido tener como vecino. Era un matrimonio mayor con un perro al que de nuevo sólo escuchabas cuando te saludaban en el descansillo o el ascensor y encima era siempre para decirte cosas agradables o hablar de fútbol (él era atlético y nosotros madridistas, jejejejeje). 

Fue una pena tener que mudarse de nuevo, pero aquí estoy, viviendo desde hace unos días en un nuevo lugar. Ahora tengo tanto vecinos arriba, como vecinos abajo y aunque la casa está muy bien en muchos aspectos, las paredes son de papel. No sé qué tipo de mecanismo utilizaron para aislar del ruido pero yo oigo el avión que tienen aparcado mis vecinos en su baño (sí, yo qué sé para que aparcan un avión ahí, pero yo juro que eso es un avión) y de hecho, les he escuchado todas las conversaciones sobre la futura decoración mientras me duchaba. Oigo a un bebé llorar y a otro niño algo más mayor llamar a su madre TODAS LAS NOCHES. Todas. Y a menudas horas, pobre madre. Yo no sé si será un instinto raro que me ha venido dado por trabajar con niños pequeños, pero cada vez que este niño llama a su madre, mi mente se cortocircuita y me despierto como si fuese a mí a quien llama. A los niños de arriba, los del avión, opino que sería conveniente rebajarles un poco la ingesta de azúcar, si no llegará el día en el que con esas carreras se les escapen del piso y tendremos que ir a buscarlos a la meta de la San Silvestre. 

Gracias; o por la desgracia, nunca se sabe; a vivir aquí y a las diversas cosas que voy viendo o escuchando, el otro día me planteé algo: ¿por qué somos tan irrespetuosos? O bueno, no sé si se debería calificar como irrespetuosos o simplemente pasotas, egoístas, vagos o qué sé yo. 

Mi vecino de enfrente por ejemplo. Supongo que la mujer está harta de que siempre se fume el pitillo en casa mientras los niños juegan a su alrededor, así que como no tiene terraza, se asoma por la ventana a fumarse el cigarrillo de rigor. No hay un día en el que no tire la colilla encendida y sin mirar. ¿Y si pasa alguien y le cae en la cabeza? ¿Y si pasa alguien paseando al bebé con el carrito y echas la colilla dentro? ¡Vaya gracia tío puerco! 

Hablemos de nuevo sobre animales (irracionales digo) que por lo visto es un tema recurrente. De nuevo y aunque en nuestro caso suena lejano, hay un perro que se tira toda la pronta mañana hasta el mediodía y muchas de las tardes ladrando, aullando y llorando sin parar. Si te tienes que ir obligatoriamente porque eres una persona con la suerte de tener un trabajo y vas a dejar al perro solo, no le dejes el marrón a los vecinos, ellos no tienen la obligación de aguantar a un perro porque eligieron no tenerlo. Imagino a un bebé durmiendo en la habitación de al lado, a una persona que sufra jaquecas constantes o a una persona que simplemente quiera ver un rato la tele o escuchar música con el ladrido de tu perro taladrándole el cerebro. Enséñale a no ladrar, ponle un bozal, llévate el perro, llévalo a un lugar donde lo cuiden o haz lo que quieras, pero los demás no tienen por qué aguantarlo y tu perro tampoco creo que sea muy feliz así. 

Y de nuevo otro tema recurrente y que también tiene que ver con los animales. ¿No tenéis todos un supuesto “cagadero oficial” en la puerta de vuestra casa? ¿Y por qué siempre está en la puerta de nuestra casa y no en la puerta de la casa de los dueños? Digo, ¿eh? En todas las casas en las que he vivido menos en la primera, la cual cerraron por lo mismo y por el peligro de dejar los perros sueltos junto a un parque de niños, teníamos un cagadero para los demás. Da igual la casa que elijas, tu puerta es el meadero, yo no me lo explico. Tú perro no entiende, eres tú el que le tiene que enseñar (por si no te habías coscado). Y si se les escapa, que esas cosas pasan, ¡recógelo! 

Hablemos de la basura… La gente sabe que los cubos se abren y que las bolsas de basura, plásticos, vidrios, cartones, papeles y demás basura se mete dentro para que luego vengan los basureros y se la lleven, ¿verdad? Que el suelo es para pasear y no para ver lo que has tirado dentro de tu bolsa y que además los basureros no tienen ninguna obligación de coger lo que tú andes tirando por el suelo, ellos simplemente tienen que vaciar los cubos. Que a ver, si no cabe nada más ya es de lógica, o no bajas a tirar la basura y esperas a que se recoja o la dejas en un ladito, pero están los cubos vacíos y las bolsas en el suelo, de adorno. He visto gente, cuando los cubos eran de esos que levantabas la tapa y la dejabas caer hacia atrás, que cuando veían el cubo abierto TIRABAN LAS BOLSAS DESDE SU VENTANA. El colmo de la vaguería. Si no quieres bajar a tirar la basura, vago, acumúlala en tu casa y no en el suelo de la calle. 

Volvamos a los ruidos. ¿Alguien respeta hoy en día la hora de la siesta? Porque yo creo que la mayoría ni sabe cuál es la hora de la siesta. Que oye, a mí me da lo mismo, no la duermo ni en verano, ni en invierno, pero se supone que hay un horario de siesta que se debe respetar en el que hay que moderar el ruido por si aquellos pobres desgraciados que trabajan doce hora seguidas (que los hay y hablo de primera mano) tienen la suerte de poder echarse una siestecilla, no les estemos jorobando. Ni siesta ni leches, aquí la hora de la siesta es la que tienen mis vecinos para tocar la trompeta. Y los cojones, pero la trompeta supuestamente. La hora a partir de la cual se debe dejar de hacer ruido se supone que la tenemos todos clara: las doce de la noche. Del dicho al hecho hay mucho trecho, eso sí; pero la de la mañana y la de la siesta son universos por explorar. 

¿Y qué hay de los que tienen la mano pegada al pito? Al del coche me refiero… A ver… Si te levantas a las cinco de la mañana para pasar a recoger a un compañero a las cinco y media, no seas hijo de la madre que te peina y que te lava y pites para que baje, maldita sea, que son las jodidas cinco y media de la mañana y la gente normal duerme. Y aunque no duerma, pitar en población, al menos cuando yo me saqué el carnet, está prohibido. Espera a que baje o mándale un WhatsApp, que seguro que por el móvil se entera antes que con tu pitido y de paso nos haces un favor a los demás. 

Por todos es, o debería ser comprendido que uno puede necesitar tirar de la cadena a las cuatro de la mañana porque necesitaba ir al baño; que de vez en cuando se celebran fiestas, un cumpleaños, se ríe, se corre, se baila; que los niños lloran, incluso los que son un poco más mayores… Está claro que todos colgamos cuadros, que se nos caen cosas al suelo, que de vez en cuando hablamos más alto de la cuenta o que un perro puede tener el día tonto y ladrar de más. A todos nos pasa. Un día, dos, cuatro… Pero cuando ya son escenas que se convierten en costumbre, deberíamos tener un poco más de cuidado y respeto por los demás, aunque sólo sea porque con ello tendremos más cuidado y respeto por nosotros mismos. Al menos es una opinión personal, luego cada uno está claro que practica lo que puede o lo que quiere. Que en el fondo no cuesta nada apagar una colilla, cuidar bien a un animal, recoger una caca, levantar una tapa, hacer menos ruido o no tocar el claxon. 


Y vosotros, ¿tenéis alguna queja de vuestros vecinos?



¡Un saludo!

lunes, 1 de febrero de 2016

Mi primeras palmeritas de hojaldre

No se podría decir que soy una experta cocinera ni mucho menos. Desde pequeña, en mi casa siempre me habían dicho que la cocina (lo que es el electrodoméstico, no la estancia en general) era cosa de mayores y encenderla era peligrosa porque existía gas que podía explotar si no sabías utilizarlo bien, y además era fuego y también te podías quemar. Era más o menos lógico que mis padres me advirtieran de los peligros que conllevaba trastear en la cocina siendo pequeña, pero a decir verdad y no siendo ya tan pequeña, las cocinas de gas siempre me han asustado bastante. Se oyen tantas cosas hoy en día que… De hecho y sin ir más lejos,  en casa de mis abuelos hubo un gran escape de gas hace tan sólo unos meses con el susto que ello conlleva. Por ello, mi primer contacto con la cocina fue a través de mi amigo el horno. No es que el horno de casa sea muy moderno, pero al menos no funciona con gas y me daba algo más de confianza. Curiosamente en casa nunca se cocina con el horno excepto en contadas ocasiones, así que decidí que si él y yo podíamos ser amigos, le daría una oportunidad. Me decidí a empezar por algo sencillo, una reducción de merluza con salsa disecada de setas y bañada con espuma de castañas. No, es coña. xD Me dispuse a hacer unas palmeritas de hojaldre. No tienen apenas preparación, ni siquiera tienen ingredientes que añadirles y simplemente tendría que vigilar un poco el horno para que no se me quemasen las palmeras. Cuento además con que a mí me gustan más bien blanquitas, así que menos tiempo de vigilancia y menos probabilidades de que acabasen chamuscadas, que creo que era lo peor que podría sucederme con esta receta. Todo lo que hay que hacer es comprar la masa de hojaldre (la mía de La Cocinera, que etiqueta bien) y echarle azúcar al gusto. Como recomendación, no echéis demasiado si no os gustan excesivamente azucaradas, pero echad en ambos lados de la masa u os quedarán algunas partes con sabores mezcla de entre salados e insípidos. También se puede hacer el hojaldre casero, pero creo que es una masa un tanto pesada de hacer y por el precio que tiene en la tienda, no compensa todo el lío de ponerte a hacerla.  

Extendéis la masa en la mesa (es más sencillo si  la masa es cuadrada y mucho mejor si es de las frescas, las congeladas no dejan el mismo sabor, os lo aseguro). Echáis azúcar y si queréis, pasáis el rodillo para que se incruste el azúcar un poco en la masa y no se caiga todo cada vez que trabajáis con ella. Coges una esquina y la doblas hacia la mitad. Luego coges la otra esquina y haces lo mismo. Repites el proceso hasta que tengas las palmeras del tamaño que te gusten. No he puesto fotos del proceso porque hay un montón de fotos e incluso vídeos por internet, no tiene nada que hacer. Os quedará una especie de barra en la que sólo debéis ir cortando las palmeras del grosor que queráis, cada uno tiene sus gustos. Por cada masa salen bastantes, basta con ver cuántas queréis hacer y comprar un par de masas o tres si tenéis muchos invitados. Tened cuidado porque son viciosas… 

Las ya elaboradas están muy ricas, pero las caseras, para mi gusto, están mucho más ricas todavía. Además, cada uno puede escoger echarles un poco más de azúcar o menos, o tostarlas más o menos, las de la caja… Vienen como están en la caja y punto. Incluso las caseras las noto algo más blanditas, no sé si será cosa mía o realmente lo están.

Y si sois muy golosos, muy golosos, lo que he hecho alguna vez es echarles por encima un poco de chocolate fundido, para que cuando espese un poco, además de dejarlas deliciosas, las deja aún más blanditas. Están buenísimas, no tienen nada que hacer y para empezar, juzgad vosotros mismos.