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domingo, 16 de marzo de 2014

Game of War (Fire Age)

Es lo que tiene estar lesionada y poder saltarse algunos entrenamientos, que te quedas en casa sin poder hacer demasiado tampoco, el aburrimiento se adueña de ti y buscas nuevos métodos de... ¿Expansión? Y sobre todo, entretenimiento.

Hoy os voy a hablar de mi nueva adicción: Game of War. 

El caso es que al principio, cuando me regalaron el iPad, creía que no me iba a adaptar a él y que seguiría obnubilada llevando el iPhone a todos lados, especialmente porque hasta ese momento, el Facebook (o más bien las personas a las que veía a diario en él) eran mi pequeño vicio confeso. Lo del Facebook salió rana y poco a poco el iPad y yo nos fuimos haciendo más y más amigos. Una vez te acostumbras, el mediano de la familia Apple (para mí, el Mac es el hermano mayor y el iPhone, el pequeño) no decepciona. Diferentes juegos, mismas posibilidades y pantalla más grande que hace que no tengas que mirar los gráficos como si fueras chino, que no miras, sospechas. *Chiste fácil y bastante tonto sobre asiáticos, que nadie se me enfade*

Apple, las App o simplemente todos los móviles inteligentes (no sé si es en concreto cosa de Apple o pasa con todos los dispositivos) tienen un pequeño defecto que no soporto y es la interminable cantidad de anuncios, publicidad propaganda y demás intentos de venderte todo tipo de Apps con las que gastar dinero real. En ocasiones por un despiste y en otras por una obsesión o, tal vez impaciencia por avanzar en determinados juegos, terminas cayendo de lleno y gastando mayor o menor parte de tu sueldo en los juegos. Yo soy una de las personas que, como os digo, no soporta ningún tipo de propaganda en mi dispositivo que me anime a gastar dinero real, pero como es una lacra por ahora imposible de evitar, lo que hago es no aguantar el anuncio pero no gastar ni un céntimo. Por ello, cada una de las App de mi móvil es, y ha sido siempre, gratuita. A pesar de esto, ahora hay una nueva moda para conseguir que descargues algunas App (de pago y gratuitas) que consiste en estar leyendo el Facebook, Twitter o alguna web de internet y que de repente, tu aparato, como poseído por un ente endemoniado, se vaya directamente a la página donde descargar la aplicación. De nuevo vuelves al sitio inicial que estabas mirando antes de la interrupción y, otra vez como por arte de magia, vuelves a estar en la página de descarga de la App. He llegado a esta situación varias veces y en su mayoría, la aplicación que intentaban hacerme descargar era Game of War. Estaba tan harta de no poder buscar información o ver una simple foto tranquila sin ser redireccionada al maldito Game of War, que al final terminé por adaptarme a la famosa frase de El Arte de la Guerra (y nunca mejor elegido el tema): 'If you can't win them, join them' (si no puedes con tu enemigo, únete a él).

Me lo descargué. Y me gustó. Mucho.

En realidad lo que más me gustó no es el juego en sí, que también. Ya había jugado a juegos muy parecidos, de hecho, me recordó mucho al Tzar, juego que me encontré un día en la calle tirado y al que sigo jugando de vez en cuando.

Es un juego de guerra, de estrategia, de recolección, de alianzas, tránsfugas, enemigos, traidores, compañeros... Entretiene. Pero una de las partes del juego que más me gusta y que nunca pensé que me iba a gustar es la compenetración que terminas teniendo con los demás compañeros de tu alianza. Normalmente hay miles de alianzas a las que poder unirte, que se reparten además en diferentes reinos, que son aliadas de otras, enemigas, individuales, familiares, más fuertes, menos, da igual. El caso es compartir experiencias y para eso, cada alianza posee un chat (y también un apartado con mensajes privados) para poder hablar con tus compañeros. Siempre es mejor buscar o encontrarse una alianza en la que hablen tu idioma pero, sobre todo, es importante que encuentres una alianza en la que te sientas bien y para eso, el juego te ayuda con una traducción que, a mi parecer, deja un poco que desear pero que también fomenta que puedas entenderte mejor con todo el mundo a pesar de que no siempre vas a encontrar una buena alianza en la que se hable tu lengua.


Echadle un vistazo:





Yo comencé en una alianza rusa, pero estaba lejos de mi reino y no me podía teletransportar (mover cerca de ellos) así que tras continuos ataques y la confirmación de que no me ayudaban demasiado, con el tiempo terminé uniéndome a otra alianza global en la que se suponía que se hablaban todos los idiomas y que estaba mucho más cerca de donde yo me encontraba. Aún así y aunque me iba bien, el traductor no me permitía entender todo lo que allí se decía, así que de nuevo volví a cambiarme de alianza, esta vez con teletransportación incluida e idioma español como lengua principal de la alianza. Esta alianza tuvo unos problemas de traiciones y trásfugas que, de nuevo, hicieron que se disolviera y que me tuviese que mudar oooootra vez a unas coordinadas diferentes. Una vez llegué, el trato con esta nueva alianza no fue muy agradable. No entiendo por qué ni por qué no, e incluso mucha gente de la alianza tampoco entendió las razones, pero un par de personas entre las que me encuentro, fuimos invitados muy amablemente a irnos a tomar por saco. Tres veces.

Y por fin a los pocos días, encontramos una alianza cercana donde no sólo se hablaba español, sino que nos acogieron y ayudaron en todo. Incluso una vez arriesgué todas mis tropas en una aventura kamikaze para vencer a un súper leprechaun de nivel 4. Bueno, si no conocéis el juego, evidentemente no tendréis ni idea de sobre qué estoy hablando... Y además y para intentar ayudar a la alianza, incluso he llegado a crear otra alianza familia de esta en la que poder refugiarnos mientras somos atacados por alianzas más poderosas. Mi lema es: 'Si tú no me atacas, yo no te ataco a ti, pero ay de ti, amig@ si me atacas y tengo el suficiente poder como para vengarme...' y es que en el juego es en el único aspecto de la vida en el que me permito ser vengativa y rencorosa. Si tú fuiste mi amiga@ y terminaste mal conmigo, puedes hablarme después de 7 meses, o hasta 7 años después, que yo no te guardaré rencor y actuaré como si nos acabásemos de conocer. Pero como haya sido en el juego donde me atacaste...

Si queréis empezar en el juego, comentádmelo. Os ayudaré y os añadiré a mis alianzas, seremos vecinos y nos ayudaremos frente a la adversidad. E incluso pondremos el culo en pompa cuando los gobernantes vengan a por nosotros (como la vida misma...).

domingo, 9 de marzo de 2014

Mi fascia lata -y otras jodiendas-

Como ya sabréis, después de 15 años siendo practicante habitual de todo ese tipo de deportes para los que no se precisan más de dos músculos (soffaning, zapping, edredoning...) hace algo más de dos años cambié la vaguería por actividad y me convertí en una deportista de nivel medio. Voy a entrenar algo menos de dos horas de dos a tres días por semana y un cuarto compito, voy también pasadas las dos horas al gimnasio dos días en semana y ahora he añadido también un entrenamiento de hora y media con niños de 11 a 12 años otro par de días a la semana. Yo creo que se me puede calificar como deportista de nivel medio...

El caso es que, como todo en esta vida, la perfección casi siempre se encuentra en los puntos intermedios de cada hecho. No se puede comenzar a hacer todo esto de la noche a la mañana, menos con este cuerpo-espátula que Dios me ha dado y aún menos cuando has estado durante tantos años en el dique seco.

Cuando comencé a entrenar y hacíamos carrera continua durante un cuarto de hora para calentar, iba la mayor parte del tiempo caminando. Al principio empezaba corriendo e incluso seguía al grupo, pero a los dos minutos me empezaba a fatigar, me distanciaba y tenía que terminar caminando o incluso parando. Hoy en día no sólo soy capaz de ir corriendo durante esa práctica, sino que además suelo ir siempre dentro del grupo, unas veces más adelantada, otras veces más atrasada, pero siempre en el grupo.

En el deporte, tan esencial es el esfuerzo como la constancia. Si te apuntas a un gimnasio y te esfuerzas mucho en entrenar, pero no eres constante, tu arduo trabajo de entrenamiento no va a ser satisfactorio y difícilmente te va a dar los resultados que esperas. Es evidente también que, si eres muy constante pero no te esfuerzas, los cambios van a ser de muy lentos a inexistentes.

¿Por qué digo todo esto?

Yo entreno de Lunes (o Martes) a Sábado (o Domingo) y me esfuerzo. Me esfuerzo mucho, pero no me mato. Si sé que un día voy a tener que estar entrenando de 17:30 a 21:30, no puedo comenzar a tope para estar agotada a las 19:00 y tener que parar. Simplemente me distribuyo el trabajo y aunque me esfuerzo de igual manera, puedo aguantar sin llegar a darlo todo por completo.

Aún así y como digo, después de más de dos años, tanto fue el cántaro a la fuente que al final se rompió. Y se rompió con un diagnóstico denominado tendinitis en el tensor de la fascia lata. Llevaba tiempo sintiendo molestias al entrenar, pero eran tan leves que no les di demasiada importancia. Además, hacía poco que me habían cambiado la tabla en el gimnasio y lo achaqué al comportamiento de algún músculo al cambiar de ejercicio. Por tanto, seguí entrenando y compaginando el dolor con una crema antiinflamatoria. Hasta que llegó el día en el que en medio del entrenamiento, me rompí.

Imaginad cómo sería mi molestia (en este caso, mental) de ver que iba a entrenar y a los 20 minutos ya no podía correr más. No era dolor, eran una especie de pinchazos que, cada vez que intentaba correr un poco más deprisa, me paraban en seco. Yo, aún con lo que soy yo, fui al médico por voluntad propia. No me tuvieron que drogar ni nada, fui yo de manera insólita y casi civilizada. El traumatólogo lo tuvo claro; de diez a quince días de reposo, dependiendo de si el dolor seguía o no después de los quince días; crema antiinflamatoria, mucho hielo, vendaje o rodillera y masajes. Mi monitor del gimnasio me enseñó a darme automasajes para calmar el tendón y seguí las demás indicaciones al pie de la letra.

A decir verdad, sabía que era algo que tenía que suceder, tarde o temprano es normal que tengas una rotura de fibras, un esguince, contracturas... Lo mejor es que no sea nada más importante y sobre todo, que se cure bien, pero esto son gajes del oficio. Aún así y a pesar de que estoy muy desganada y desmotivada en cuanto a los entrenamientos fuera del gimnasio (tantoj que incluso los siento más un castigo que algo que haga por diversión) me ha dejado un poco chof. Ya de por sí y sin lesión, suelo ser el último mono, para nada vital en cuanto a ser 'alguien más', así que ahora estando así, como comprenderéis, no me adapto al concepto de útil.

Dicho esto, me apetecía contaros cómo se siente esto de sufrir una tendinitis en la fascia lata. Empecemos por lo básico, la tendinitis es la inflamación de un tendón y se suele producir por el sobreuso dicho tendón. Normalmente cuando se hacen movimientos repetitivos, los músculos tienden a sobrecargarse y, si no se sienten molestias y por tanto no se para en ese momento (o se sienten pero no se quiere parar), aparece la tendinitis.

El músculo tensor de la fascia lata es un músculo que se encuentra en la parte superior y lateral del muslo. En la imagen es el que está en blanco, señalado por una flecha que pone 'iliotibial band' (banda iliotibial). El área coloreada de rojo en donde suele doler, aunque tengo entendido que puede variar, es el sitio donde más comúnmente se localiza y ahí es donde también me duele a mí.


Esta tendinitis es de la fascia lata es generalmente considerada una lesión de corredor, aunque no es exclusiva de ellos puesto que puede producirse en cualquier deporte en el que se usen en exceso o repetidas veces estos músculos de la pierna. Puede suceder practicando fútbol, baloncesto, ciclismo, etc... Es especialmente dolorosa cuando bajas escaleras, bajando una cuesta o desnivel y corriendo, aunque siempre es molesta mientras la pierna está activa e incluso cuando está inactiva pero está doblada en determinados ángulos.

Y así es como me encuentro, con la pata quebré' y jodía pero contenta, como dicen en mi pueblo. Hace un par de días comencé a caminar y no sentí dolor (apenas alguna molestia en determinados movimientos, pero prácticamente nada) y el Martes voy a empezar a hacer ejercicios con la pierna, los cuales son recomendables para reforzarla y que, si es posible, no me vuelva a suceder.


¡Deseadme una pronta recuperación!