jueves, 21 de febrero de 2013

Por favor, reemplácenme por una silla...

...Que tampoco creas que el cambio se va a notar tanto.


   Hoy es uno de esos días que inexplicablemente estaba en mi calendario cuando nunca debería haber estado. Supongo que es por eso de tener que hacer calendarios estándar, los creadores de calendarios o también llamados "calendaristas" (y el más difícil todavía made in abuela, "almanaqueros" xD) tienen que hacer los calendarios completos por eso de que si no alguno podría quedarse sin cumpleaños, aniversario de casado o incluso qué sé yo, sin los famosos días de San Valentín (Santa Alexandra...) o Nochevieja y Año Nuevo, pero... ¿No creéis que algunos días sobran?



   Yo creo que sí y de hecho defiendo que esos "almanaqueros" deberían hacer un calendario personal, que cada uno tuviéramos el nuestro y que días como los de hoy estuvieran en blanco o simplemente desapareciesen como desaparece el número cuatro en China por ser considerado el número de la mala suerte.

   Días de esos en los que a los 20 minutos de haberte levantado de la cama ya te ha dado tiempo a destrozarte con la cama en el dedo meñique del pie izquierdo, con el que por cierto te has levantado; a quemarte la boca con el primer sorbo de café que, de manera incoherente y cuando todos los días el maldito microondas lo deja medio tibio, está dos grados por encima de la temperatura media de Mordor y a que además de destrozar media tostada intentando untar la mantequilla y la mermelada porque hoy no quiere adherirse, pones tanto ímpetu en intentar el affair tostada-mermelada que ésta se te termina cayendo al suelo. No cabe duda que por el lado del unte...



   Total, que te vas al trabajo mientras te duele un dedo, sientes el labio al estilo Carmen de Mairena y además tienes hambre. No intentes comprarte un bollo de camino a la oficina, no seas tont@, ya has comprobado que ese día no debería estar en tu calendario y las pautas a seguir son no-hacer-nada-fuera-de-lo-establecido. Y bueno, de entre lo establecido tampoco corras riesgos innecesarios, no reinicies la Blackberry o cosas por el estilo.

   Estoy mala. Y además estoy triste, como Cristiano. Mala y triste y a lo largo del día no he podido apenas compartir el motivo de mi tristeza con nadie pero sí me he permitido (con permiso de las circunstancias) el ponerme aún más triste. No he tomado café. Tampoco he tomado tostadas con mermelada. Me he duchado y me  he doblado una uña por la mitad. Podría compararse al golpe en el dedo meñique con la cama, pero es mi culpa por haberme arriesgado a tan ardua tarea en el día que no debería haber existido en mi calendario. He intentado disimular e intentar engañar al calendario haciéndole creer que el que se había equivocado de día era él y no yo, tipo Destino Final en versión de andar por casa y me he propuesto terminar dos proyectos que tenía avanzados y desde hace bastante tiempo. Bastante quiere decir desde antes de Navidades. Los he jodido. Los dos...

   Mi proyecto de cuello doble iba perfecto. De hecho había conseguido hacerlo con los colores perfectos, con esos últimos restos de lana que dan para aprovecharla toda y no tener que comprar más, tenía incluso la medida perfecta sacada de la web... O eso se suponía, porque yo a medida que avanzaba, veía que esas medidas eran raras. Eran CORTAS. MUY CORTAS. He hecho el cuello más largo aún de la medida que indican las webs (que además son varias las que indican tales medidas) y es corto. Muy corto. Llevo haciendo punto desde antes de Navidades para que el resultado sea tan desalentador como que me valga de muñequera si quiero que sea doble o me quede ridículamente largo para el cuello si me decido a dejarlo simple. Lo he abandonado dejándolo encima de un cojín. La respuesta de mi madre al pedirle ideas, que es quien suele echarme una mano en estos casos, a sido encogerse de hombros y pronunciar: "Psé."



 
   Luego me he puesto a terminar los patrones de una camiseta con esas telas tan bonitas que pedí en Estados Unidos. Las mismas por las que UPS me timó, lo cual no deparaba buenos augurios... Tenía pensado hacer una camiseta de tirantes con la tela de rayas blancas y negras y con la roja, unos pantalones. :) He hecho los patrones (aún sin papel de patrón, pero como siempre, yo me busco mis mañas y salir, ha salido) con una camiseta vieja pero que me quedaba bien, como guía. Dado que luego hay que coser y se pierde un poco en el ancho de la camiseta, he aumentado unos centímetros en el patrón haciéndolo más ancho de lo que realmente era la camiseta guía. Luego he dibujado el patrón en la tela final de rayas y he vuelto a aumentar unos centímetros la anchura de la camiseta, para por si acaso. Total, unos 8-10 centímetros de más, 4-5 en cada lado. Más vale que zozobre que no que "zofarte". Pues hemos zozofrado todos y hemos hundido el barco.


   
   Me queda pequeña. Sí, pe-que-ña. Y no tengo más tela que la ya desperdiciada. Además mi máquina de coser ha hecho 10 intentos fallidos para coserla. ¡Diez! Así que además de desperdiciada y pequeña, está carcomida. Sigo sin entenderlo, ¿deberían haber borrado el día 20 de Febrero de mi calendario? 

   Estoy mala, tengo mucha alergia, me duele la cabeza, la tripa, me ha salido un grano, he sentido muy rara a mi mejor amiga, mi madre no me ha echado una mano, mis compañeras no se han acordado de mí, mi padre no me ha saludado, me he dado contra un tabique, me he cortado, mi paquete de China aún no ha llegado, he faltado al gimnasio, no he hecho deporte en toda la semana, me he quedado sin poder ir de compras habiéndolo preparado con meses de antelación y ahora peligrosamente me estoy comiendo un bollo de chocolate encima de mi edredón. Azul clarito... El nórdico, de esos que lavar (y ya no os cuento secar) cuesta un riñón y medio.


Yo por si acaso me voy a ir ya a la cama, no vaya a ser que al día 21 se le haya pegado algo...